Los padres queremos siempre lo mejor para nuestros hijos, queremos y buscamos siempre su FELICIDAD. Pero esa felicidad no debe estar solamente colmada de bienes materiales y de una vida cómoda. Ellos y nosotros, los padres, debemos saber que las cosas verdaderamente buenas suponen un ESFUERZO y TRABAJO. Para vivir la fortaleza hay que saber RESISTIR y LUCHAR.

RESISTIR: Si pensamos en la actividad cotidiana veremos que hay que resistir algunas molestias y al hacerlo, comprobamos con claridad que va a dar un resultado a nuestro favor, a nuestro propio bien. Hay otras molestias que si no las resistimos, van actuar perjudicialmente para una mejora personal.

LUCHAR: Para poder emprender alguna acción que supone un esfuerzo prolongado hace falta fuerza física y fuerza moral. Para poder alcanzar un bien se necesita tener iniciativa, decidir y luego llevar a cabo lo decidido, aunque cueste un esfuerzo importante.

PELIGRO: La indiferencia. Existe una tendencia de los padres que nos lleva en ocasiones a querer protegerlos excesivamente y a sustituir a los hijos en los esfuerzos que deberían realizar ellos, de tal modo que los hijos no aprenden más que a recibir. Esto provoca en los chicos una actitud pasiva, cómoda y perezosa.

LA MANERA PERSONAL DE VIVIR LA FORTALEZA.

  • Habitualmente intento aclararme respecto a lo que puede considerarse “bueno” en cada circunstancia.Clases particulares de apoyo escolar Mairena del aljarafe, sevilla, academia sevilla, secundaria, selectividad, teléfono academia
  • Intento superar la pereza, la rutina y la imitación ciega de los demás con el fin de centrar mi atención en el bien.
  • Habitualmente centro mi atención en lo que es bueno para los demás aunque cueste esfuerzo o tenga que sufrir.
  • Me esfuerzo con frecuencia en realizar las pequeñas cosas de cada día con cuidado, decisión y cariño.

 

  • Resisto las tentaciones que invaden la vida como consecuencia de la sociedad de consumo en la que vivimos.
  • Tomo decisiones con iniciativa para hacer cosas de auténtico valor para mi y para los demás.

 

  • Me esfuerzo por no acostumbrarme a hacer lo que está mal, sencillamente como consecuencia de la frecuencia con que ese mal se repite.
  • Intento no quejarme de las cosas malas que veo a mi alrededor y en cambio, me esfuerzo en hacer algo positivo para contrarrestar la influencia negativa.
  • Supero el miedo, la indiferencia o la inseguridad con el fin de realizar acciones de auténtico valor.

 

SER EXTRAORDINARIOS EN LO ORDINARIO.

Nuestro hijos necesitan saber que su vida sirve para mucho; que, aunque tienen muchos “problemas” y su vida parece de poco valor, cada persona tiene una misión intransferible. Puede y debe amar, salir de sí, servir a los demás, superarse personalmente para crecer y ser cada día mejor en el estudio, con los amigos, la familia y en la vida en general.

La fortaleza es la virtud de los adolescentes porque, por naturaleza, son personas de grandes ideales, que quieren cambiar el mundo y hacer cada vez cosas nuevas y mejores y es por ello que tenemos los padres que enseñar a nuestros hijos desde pequeños.

La Fortaleza ayuda a mejorar el carácter de los hijos, a que sobrevivan en el ambiente que les rodea, a superar las adversidades y a perfeccionar, sus futuras actuaciones en la vida y así poder obtener éxitos, personales y colectivos.

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